[actors]

by David Fridman


ACTORS

 

-       Eres actor?

-       Si.

-       A ver, llora.

Esta es una de las conversaciones mas comunes con la que nos encontramos mas seguido de lo que nos gustaría.

Antes de empezar, quiero dejar claro que ser actor es como cualquier otra profesión.  Tenemos jefes, gafetes y bonos por portarnos bien. A lo mejor nos vestimos mas padre que la mayoría. Y a lo mejor nuestras compañeras de trabajo son bien guapotas con pestañas postizas y kilos de spray. Y a lo mejor nuestra vida no se desmorona si no cumplimos con la cuota anual del IETU. Pero no se equivoquen, no todo es miel sobre hojuelas.

En el momento en el que uno decide convertirse en actor – allá cuando uno tiene 6 años y juega a ser Raúl Velazco enfrente del espejo de la abuela – uno hace un compromiso consigo mismo. Se compromete a estudiar acentos y dialectos,  a aceptar la crítica y a no comer Doritos.

Nos convertimos en un producto. Y ese producto lo tenemos que vender. Y a veces los compradores no quieren ese producto porque prefieren a otro producto. A lo mejor un producto Argentino. O un producto con ojos azules. O un producto que mida 1.90.

Imaginemos que un actor es como un Yoli. Un día te enteras que van a hacer un evento y que necesitan un refresco para que se venda en ese evento. Entonces tu, muy seguro de ti mismo, vas a ofrecer tu deliciosa y refrescante Yoli. Entras a la audición de refrescos y ves a todos los demás refrescos en la sala de afuera. Esta la Fanta adentro de una tina de hielos para entrar bien helada a su casting. Está la Manzanita Sol apretando el abdomen para hacer mas burbujas. Está la Big Cola allá a lo lejos echándose porras ella solita porque neta, la Big Cola QUEEE.

Entras con la gente del evento y les muestras todo lo que Yoli tiene que ofrecer. Un refresco único, frío, burbujeante y que se memorizó todas sus líneas y estudió al personaje. Y al final sales de entrevista, muy contento, muy satisfecho con tu desempeño como el mejor refresco de todos y ZAS CULEROS, que escogen al Fanta. No por que no les haya gustado el refrescante sabor de limón ligero que ofreces tu. No. Simplemente ese día tenían ganas de un refresco fosforecente. Un refresco naranja. Un refresco que no era Yoli. Y hacemos berrinche interno. 

 

Después de un rato de chingarle y talonearle en el “negocio de la actuada”, como dirían los compañeros de prepa que ahora son padres de familia pelones (you know who you are), entiendes que el rechazo es parte de la chamba, viene incluido en el paquete y no puedes devolverlo. Entonces te vas creando un caparazón – o una botella de vidrio blindado para darle seguimiento a nuestra metáfora del refresco – y sigues dándole mas y mas, y entre mas te dicen que no, mas te montas en tu caballo de que si.


El chiste aquí es tener lo siguiente:

-       Las 3 P’s: perseverancia, paciencia y persistencia.

-       Las 3 D’s: deseo, dedicación y devoción.

-    Las 3 T’s: talento, tenacidad y televisión. (la televisión es para que tengas algo con que entretenerte en tu tiempo libre) (y para que mi speech de motivational speaker funcione) (y para mi OCD)

Entonces, una vez que estamos seguros que queremos ser actores, tenemos que trabajar en nuestros PDT’s en cada oportunidad que tengamos.

Agregamos a la última T algo muy importante: TRABAJO ALTERNO. Miren, no les voy a mentir, hasta el actor mas famoso del mundo, Francisco Gatorno, tiene otros side business los cuales atender cuando no esta trabajando de actor. Todos los actores en algún momento de nuestras carreras nos quedamos sin proyecto, por eso es bueno abrir una empresa de compra/venta de colchones y fierro viejo, un restaurante, un showroom o una estética canina. Todos muy buenos canales de ingreso de dinero y todos con horarios flexibles para poder atender el negocio prioritario que es el de vender Yoli. Yo estoy pensando en regresar a mis orígenes meseriles, por ejemplo.

Porque déjenme decirles una cosa que ustedes amigos no actores a lo mejor no tienen muy claro. Cuando uno es actor y la mayoría de su círculo social son actores, uno invierte en esos otros actores.  Escena:

      -  Fíjate que estreno obra, a ver si me vas a ver.

-  Claro, amigo!

-  Avísame y te dejo descuento, cuestan $2,000 libras esterlinas de Paris.

- (sudando frío) N’ombre, no te preocupes! Yo pago por el teatro, por supuesto.

Es mas o menos una plática común que existen entre los miembros del #gremio. Y pues si, siempre es padre ir a apoyar a los amigos y compañeros a sus proyectos. Mas que padre, es un deber. Pero regresando a mi punto, esto no es algo que ustedes amigos doctores, contadores y/o trabajadores del Superama hagan seguido. Exhibit A, B & C:

A: “Oye, voy a tener una operación de la glándula intestinal suprarrenal de Meckel, ojalá puedas venir, es en el ABC y solo voy a estar ese día”.

B: “Uy, este mes voy a andar en chinga con el cierre del año fiscal y voy a ir a balancear la chequera de varios clientes, los boletos me los puedes pedir directamente a mi”

C: “Muchas gracias por venir! Te gustó como hago el inventario del jitomate saladete? Hoy estuve medio distraído…”

And so on…

Ahora, para todos ustedes amigos si actores, independientemente de la etapa de su carrera en la que estén, de vez en cuando hay que mirarse desde fuera y pensar: Esto es lo que realmente quiero? Si sí, como puedo mejorar? Que tengo que seguir haciendo? Que tengo que dejar de hacer? Mi actitud ante el negocio – y la vida – me está ayudando? Esta crítica es constructiva o mas bien estoy volviéndome una persona negativa? Será momento de probar el Botox?

Y para el público en general, ni somos drogadictos ni nos envidiamos los unos con los otros ni existen los miércoles de orgías en los camerinos ni somos de plástico. Somos humanos y tenemos sentimientos. Somos actores, tenemos todos los sentimientos que existen.

Los dejo con este versáculo del gran Shakespeare:

Be not too tame neither, but let your own discretion be your tutor.